"Abrir el practicaje a la competencia pone en riesgo la seguridad marítima"
Por Paola BatistaTitular Puls Media
Europa ya transitó el camino de la desregulación del practicaje. Su experiencia plantea una pregunta incómoda para la Argentina. ¿Estamos mirando los costos o estamos poniendo en juego la seguridad?
En el marco del VI Encuentro Nacional de Prácticos de la República Argentina, la disertación del Capitán Miguel Vieira de Castro, presidente de la European Maritime Pilots' Association (EMPA), ofreció un diagnóstico certero e inspirador sobre los desafíos globales que enfrenta la profesión. Su intervención no solo trazó una radiografía detallada de los modelos de practicaje en el Viejo Continente, sino que resonó con especial fuerza en el auditorio argentino, donde los intentos de desregulación del sector han demostrado ser, una y otra vez, un fracaso estrepitoso.
La paradoja no es nueva: en nombre de supuestas "reducciones de costos logísticos", diversos gobiernos impulsan normativas que pretenden tratar la seguridad de la navegación como una mercancía más sujeta a las leyes de la oferta y la demanda. Sin embargo, la experiencia internacional demuestra que desregular el practicaje destruye la seguridad operativa, precariza el servicio y termina encareciendo los costos finales.
"Una sola voz": La fuerza de la representación en Europa
El Cppt. Vieira de Castro inició su exposición repasando la estructura de las organizaciones que conducen la actividad a nivel continental y global. La EMPA, fundada en 1963, agrupa hoy a 4.500 miembros de 24 países, mientras que la International Maritime Pilots' Association (IMPA), nacida en 1971, reúne a 53 asociaciones y 8.200 prácticos en todo el mundo.
"Nuestra misión es la de todos los servicios de practicaje: garantizar la seguridad de la navegación, la eficiencia portuaria, la protección de las personas y del medio marino. En Europa, esto solo se consigue sin competencia entre los sistemas de practicaje", enfatizó Vieira de Castro.
A diferencia del ámbito global regulado por la OMI (Organización Marítima Internacional), en el entorno europeo la Comisión Europea impone directivas estrictas. Esto exige una presencia constante en la sede de Bruselas para influir en las decisiones políticas antes de que se conviertan en leyes perjudiciales.
En palabras del propio orador sobre la estrategia en la capital comunitaria:
"No es cuando las cosas están mal que tenemos que estar presentes. Es sobre todo cuando las cosas están bien que debemos estar cerca, crear conexiones con la gente. No es cuando la tienda está en llamas que vamos a correr a apagarla; tenemos que tener una relación de confianza siempre con los decisores políticos y los stakeholders".
"la experiencia internacional demuestra que desregular el practicaje destruye la seguridad operativa, precariza el servicio y termina encareciendo los costos finales"
El espejismo de la competencia: Las lecciones de Dinamarca, Rumanía y Bélgica
Uno de los momentos más reveladores de la disertación fue el análisis comparativo de los conflictos generados cuando los Estados intentan privatizar o desregular la función pública del práctico.
1. El fracaso danés: Menos prácticos y costos 42% más altos
En Dinamarca se implementó un sistema abierto de competencia para el practicaje costero no obligatorio. Los resultados, plasmados en un informe oficial del propio Parlamento danés citado por Vieira de Castro, fueron devastadores:
- Las empresas privadas se volcaron únicamente a los "barcos buenos" y rentables, descuidando el resto.
- El uso de prácticos en tránsito cayó marcadamente (13,3 barcos menos por período), debido a que el esquema flexible con personal jubilado destruyó la formación de nuevos profesionales.
- Para sostener el sistema, el Estado tuvo que emitir cerca de 45 permisos especiales (PEK) y la empresa pública terminó absorbiendo a las privadas, pasando del 50% al 89% del mercado.
- El costo final se incrementó en un 42%, echando por tierra el argumento inicial de que la competencia bajaría las tarifas logísticas.
2. Rumanía y el blindaje judicial europeo
En Rumanía, la desregulación derivó en la fragmentación del servicio entre cuatro empresas privadas, jornadas leoninas de 9 días de trabajo continuado por 27 de descanso y una oleada sin precedentes de accidentes marítimos.
Ante el caos, el Estado tuvo que reasumir el control y regular el servicio bajo la administración portuaria. Las empresas privadas demandaron al Estado exigiendo indemnizaciones, escalando el conflicto hasta el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. La resolución marcó un hito jurídico continental:
"La actividad de practicaje debe considerarse vinculada al ejercicio de prerrogativas de poder público; por consiguiente, no puede clasificarse como una actividad económica".
Este fallo ratificó lo que los prácticos sostienen en todo el mundo: el practicaje es un servicio de soberanía y seguridad pública, no un negocio comercial.
La tecnología como herramienta, no como reemplazo
En un contexto donde se intenta vender la automatización y el "pilotaje remoto" como soluciones del futuro, el titular de la EMPA fue categórico al defender el valor insustituible del práctico a bordo:
"En el norte de Europa están locos con el pilotaje remoto y sacar al práctico de a bordo. Pero la seguridad del Estado es muy importante y el práctico es la persona que tiene que estar a bordo".
Vieira de Castro explicó cómo hoy los buques enfrentan ciberamenazas reales, como la falsificación de señales de posicionamiento (spoofing) y las interferencias GPS (jamming). Como ejemplo, recordó cómo recientemente se llegó a ubicar virtualmente un buque de 400 metros en medio de un río en Alemania debido a fallas e interferencias satelitales.
"El práctico a bordo, porque conoce bien el puerto, es el único capaz de identificar inmediatamente si hay o no una interferencia y evitar una catástrofe" sentenció.
Asimismo, destacó herramientas desarrolladas por los propios prácticos, como el aplicativo EMPA-Safe, que permite reportar deficiencias técnicas de los buques (en la escala de embarque, hélice de maniobra o timón) al Port State Control y a las capitanías marítimas del siguiente puerto de escala, fortaleciendo la cadena de seguridad internacional.
Reflejos en el espejo local. El fracaso desregulador en Argentina
Escuchar el recorrido por las crisis de Portugal, Dinamarca o Bélgica no pudo menos que generar un profundo sentimiento de déjà vu entre los asistentes al Encuentro Nacional en Argentina.
En nuestro país, las voces que periódicamente promueven la desregulación de los servicios de practicaje apelan exactamente al mismo guion que denunció el Capitán Vieira de Castro: promesas abstractas de reducir el "costo argentino", libre contratación y eliminación de la obligatoriedad.
Sin embargo, los intentos locales de avanzar en esa dirección han tenido el mismo desenlace que en Europa: un estrepitoso fracaso. Lejos de abaratar la logística, las iniciativas desreguladoras en la Vía Navegable Troncal y en los puertos argentinos solo amenazaron con desarticular un sistema de excelencia operativa que funciona los 365 días del año sin costo para el Estado, poniendo en riesgo el comercio exterior argentino y la fragilidad ambiental de nuestros ríos.
Como bien subrayó el expositor, cuando se analiza la realidad de países con alta eficiencia portuaria, como Holanda, donde los prácticos son propietarios del sistema con derecho exclusivo, o Alemania, organizados en hermandades geográficas, queda demostrado que en ningún modelo exitoso del mundo existe la competencia desregulada.
Para cerrar su disertación, el Capitán Miguel Vieira de Castro sintetizó seis pilares clave que la experiencia europea deja como enseñanza para la comunidad marítima argentina y latinoamericana:
- Hablar con una sola voz: La fragmentación interna destruye la capacidad de negociación.
- Fundamentar con datos reales: Defender la profesión con números duros y estadísticas comprobables, no con meras opiniones.
- Proponer primero: No esperar a que los gobiernos impongan reformas; los prácticos deben adelantarse y proponer las modificaciones normativas necesarias.
- Mantener el diálogo con los stakeholders: Buscar consensos pragmáticos con armadores, terminales y agentes marítimos. "Entre el 8 y el 80, si nos quedamos en el 68 estamos muy bien", graficó.
- Garantizar la ley: Las buenas intenciones no bastan; las salvaguardas de la seguridad deben quedar escritas en la legislación nacional.
- Utilizar la red internacional: Apoyarse en instituciones como IMPA y EMPA, e intercambiar experiencias activamente con los países vecinos.
La presencia del presidente de la EMPA en la Argentina dejó un mensaje contundente: la defensa del practicaje no es un reclamo corporativo, sino la salvaguarda de la soberanía, la vida humana y el medio ambiente costero y fluvial. Frente a las sirenas de la desregulación, la respuesta sigue siendo la misma en todo el mundo: unidad, rigor técnico y presencia indeclinable a bordo.
Fuente: www.NetNews.com.ar
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