Brasil a segunda vuelta: el desgaste del populismo de Lula y la oportunidad ¿liberal?
Por Lucio Rossi Estudiante avanzado de Relaciones Internacionales
El domingo 4 de octubre Brasil volvió a partirse en dos. Con el 99,99% de las urnas escrutadas, el senador Flávio Bolsonaro (PL), hijo del ex presidente, Jair Bolsonaro, obtuvo el 47,03% de los votos válidos, más de 56 millones de sufragios, frente al 45,16% de Lula da Silva, con unos 53,9 millones. La diferencia fue de apenas dos puntos, pero alcanzó para dar vuelta el tablero político: casi todas las encuestas anticipaban una ventaja del presidente, y solo una consultora había ubicado al candidato de la derecha en el primer lugar; sin embargo, ninguno superó el 50% y ambos se medirán el 25 de octubre.
A partir de ahora, lo que se discute en Brasil no es solo un nombre, sino la continuidad y vigencia de un método de gobierno que combina gasto expansivo, crédito dirigido, proteccionismo y un discurso de pueblo contra élites, es decir, el populismo de izquierda del PT en su versión más pulida, frente a la posibilidad de retomar el camino basado en la derechización de uno de los países emergentes del mundo.
El espejo de 2022
Para dimensionar lo ocurrido conviene mirar atrás, específicamente, en la primera vuelta de 2022, Luiz Inácio Da Silva, había obtenido el 48,43% frente al 43,20% de Jair Bolsonaro, una ventaja de cinco puntos que el balotaje del 30 de octubre achicó hasta casi borrarla: Lula ganó con el 50,90% contra el 49,10%, el resultado más ajustado desde la redemocratización. Fueron cuatro semanas de campaña polarizada, con un presidente en ejercicio que cuestionó durante meses la confiabilidad del sistema de votación, y un desenlace que dejó una herida abierta, cuyo punto más dramático fue el asalto a las sedes de los tres poderes el 8 de enero de 2023.
El calendario se repite, pero los lugares se invirtieron. Hoy el ganador de la primera vuelta es el bolsonarismo, y quien debe remontar es Lula. Jair Bolsonaro, condenado, preso e inhabilitado para competir, designó a su hijo y le transfirió su base electoral: Flávio, de 45 años, sumó cerca de dos millones de votos más que su padre en la primera vuelta de 2022: el apellido sobrevivió a la cárcel de su dueño.
Jair, Lula y la cuestión del Estado
La comparación entre Jair Bolsonaro y Lula excede lo biográfico, aunque la biografía explica mucho.Lula es el obrero metalúrgico que se forjó como dirigente sindical en el cordón industrial de São Paulo, fundador del Partido de los Trabajadores y político que dejó el poder en 2010 con cerca de un 80% de aprobación. Mientras que, Bolsonaro padre es el excapitán del Ejército que construyó su carrera desde el Congreso como outsider hostil al establishment, con una agenda de mano dura, valores conservadores y un vínculo fuerte con el voto evangélico y el agronegocio.
Sus modelos de Estado también se oponen, aunque menos de lo que ambos campos dicen. Lula apuesta por un Estado articulador y distribuidor, con transferencias, salario mínimo por encima de la inflación, banca pública y una política exterior que mira al Sur Global y a China. Bolsonaro llegó al poder en 2019 de la mano de Paulo Guedes, con una promesa de privatizaciones y reformas, y dejó resultados concretos que cualquier liberal reconoce: la reforma previsional, la autonomía del Banco Central, la ley de libertad económica y la privatización de Eletrobras. Pero un liberal consecuente no puede frenarse allí. Ese mismo gobierno forzó el tope de gasto en un año electoral para ampliar las transferencias, cambió presidentes de Petrobras por disputas sobre el precio de los combustibles y, sobre todo, atacó de manera sostenida a la Corte Suprema y al sistema electoral, con un desenlace que terminó en la condena de Jair Bolsonaro y su prisión. Flávio hereda el estilo, pero lo actualiza. Propone achicar el Estado, el gasto público y los impuestos, con una inspiración declarada en el gobierno de Javier Milei, y plantea una política de seguridad que toma como referencia el modelo de Nayib Bukele en El Salvador, un punto en el que el liberalismo tiene reparos legítimos sobre las garantías individuales. Cuenta con el respaldo de Donald Trump, que lo recibió en la Casa Blanca, y carga con una investigación por corrupción que sus adversarios no dejarán de explotar y que merece la misma exigencia que se aplica a Lula.
"Sus modelos de Estado también se oponen, aunque menos de lo que ambos campos dicen"
El gobierno de Lula: buenos números, mal humor
Lula, de 80 años, busca un cuarto mandato no consecutivo con un balance que combina indicadores favorables y un malestar persistente. El desempleo ronda el 5,3%, cuando en 2022 estaba cerca del 9%, y el número de personas ocupadas es récord. La inflación interanual se ubica en 4,22%, dentro de la meta oficial. Brasil volvió a salir del Mapa del Hambre de la FAO, el gobierno amplió la Bolsa Familia y eximió del impuesto a las ganancias a unos 25 millones de trabajadores.
El otro costado es menos amable. El PIB se desaceleró en el segundo trimestre de 2026, los tipos de interés siguen altos y el déficit fiscal, que incluye el pago de intereses, se duplicó respecto de fines de 2022 hasta rozar el 10% del PIB. A mediados de septiembre, más de la mitad de los brasileños consideraba que la economía estaba mal, aunque una porción mucho menor decía lo mismo de su situación personal. La desaprobación de Lula llegó al 50% según Quaest, muy lejos de los niveles de sus dos primeros gobiernos. Dicho de otro modo: la macroeconomía mejoró, pero el precio del arroz todavía pesa más en la conversación cotidiana.
"la macroeconomía mejoró, pero el precio del arroz todavía pesa más en la conversación cotidiana"
En ese cuadro, la injerencia de Trump funcionó como un activo inesperado. Los aranceles del 50% a productos brasileños, vinculados al juicio contra Jair Bolsonaro, despertaron un reflejo de soberanía que Lula supo capitalizar, y buena parte del electorado responsabilizó a la familia Bolsonaro por la presión externa. Alcanzó para sostener al presidente, pero no para ganar en primera vuelta.
La segunda vuelta: el 8% que decide
El escenario para el 25 de octubre es abierto, pero inclina la balanza hacia Flávio por varias razones. La derecha y la centroderecha se quedaron con 11 de los al menos 13 gobiernos estaduales definidos en primera vuelta, cinco de ellos del PL, y consolidaron su poder en São Paulo y Río de Janeiro. El Congreso también aparece como un triunfo del bolsonarismo, lo que le daría a un eventual presidente Flávio un respaldo legislativo que Lula nunca tuvo del todo. Los mercados reaccionaron con euforia: las acciones treparon hasta un 13% y el real se apreció. Y los analistas advierten que una remontada de Lula tras perder la primera vuelta sería inédita en la historia reciente del país.
Pero Lula conserva argumentos. El voto del nordeste, su bastión, fue el que terminó de achicar la ventaja de Flávio durante el escrutinio, que llegó a ser de diez puntos en las primeras horas. Las encuestas previas ya mostraban un empate técnico para el balotaje, con 47% para el presidente y 46% para el senador. Y el presidente admitió su decepción, pero anunció que desde este lunes empieza una nueva campaña, mientras Flávio proclamó el fin de la era del PT.
La clave está en el 7,8% de los votos válidos que quedó repartido entre el resto de los candidatos, y en cuánto del electorado se queda en su casa. Con una distancia tan corta, el voto de centro y la abstención decidirán la elección.
La nueva extrema derecha y el peso de Milei
Lo que ocurra en Brasil no se agota en Brasil. Si Flávio gana, América Latina confirmaría un giro hacia la derecha que en el último año sumó triunfos en Colombia, Perú y Honduras, varios con el apoyo directo o indirecto de la White House. Lo que hasta hace poco parecía una serie de episodios aislados empieza a configurar una corriente regional, con un lenguaje común: libertad económica, mano dura contra el delito, batalla cultural y alineamiento con Trump. El presidente colombiano Abelardo de la Espriella no esperó el final del escrutinio para celebrar, y Milei fue uno de los primeros en felicitar a Flávio por una elección que calificó de histórica.
"un triunfo de Flávio complicaría el plan de consolidar a Milei como líder natural de la derecha regional y principal interlocutor de Trump en la región"
Para el presidente argentino, la jornada tiene un doble filo. Milei viajó a Brasil el 25 de julio para acompañar la nominación de Flávio, se involucró en la campaña y hoy puede reivindicar su apuesta. No obstante, según reveló Infobae, y como quienes nos desempeñamos en el ámbito internacionalista, dentro del propio gobierno libertario admiten que un triunfo de Flávio complicaría el plan de consolidar a Milei como líder natural de la derecha regional y principal interlocutor de Trump en la región.
La razón es de escala. Brasil es la mayor economía y el mayor electorado de Sudamérica, además del principal socio comercial de Argentina. Un Bolsonaro en Planalto con línea directa con Washington no necesitaría intermediarios, y el liderazgo ideológico que Milei construyó a fuerza de visibilidad internacional tendría que compartirse con un socio de peso muy superior. Podría ser una alianza de conveniencia en el comercio y el Mercosur, o una competencia por el mismo espacio. Esa tensión, más que la afinidad, será la que defina la relación bilateral.
Un país partido, una región mirando
En 2022 el balotaje fue una cuestión de décimas. En 2026 puede volver a serlo. Lo que está en juego el 25 de octubre es qué país gobernará Brasil por los próximos cuatro años y qué lugar ocupará en la disputa regional entre la izquierda que resiste y la derecha que avanza. Lula necesita convencer de que las cifras que exhibe se parecen a la vida de la gente. Flávio necesita demostrar que es algo más que el heredero de un apellido. Y Milei deberá decidir si quiere ser aliado, competidor o referencia. Porque, al final, en esta nueva disputa por el liderazgo regional, la pregunta será quién tendrá la lapicera. No fim, não se trata apenas de quem vence uma eleição, mas de quem terá a capacidade de escrever o próximo capítulo da região
Fuente: www.NetNews.com.ar
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