Fuerte "voto de confianza" de Velis a los Despachantes y puñetazo para las Terminales Portuarias
Por Paola BatistaTitular Puls Media
Al final del día, cuando los micrófonos oficiales empiezan a apagarse y la formalidad cede paso a la charla de café, es donde suelen aparecer las definiciones más contundentes. En el cierre de su ponencia de apertura en la Jornada Comex 2026, organizada por el Centro de Despachantes de Aduana (CDA), Andrés Velis, director de la Dirección General de Aduanas, dejó picando una frase que resume su ambición y al mismo tiempo el monumental desafío que tiene por delante el organismo -y el gobierno actual-: "Estamos trabajando para que te puedas llevar la carga en 24 horas: solo necesitamos tiempo."
Quienes operan en el sector saben el titánico desafío que encierra lo que a primera oída, sonó casi como una promesa mesiánica o un mantra de fe que choca de frente con el laberinto burocrático y los intereses creados desde hace décadas. Pero Velis lo tiró sobre la mesa con la naturalidad de quien conoce el barro y sabe exactamente qué cables tiene que cortar. "Yo conozco lo que le pasa a cada uno de ustedes", dejó en claro durante su exposición, en un tono informal pero categórico, propio de un funcionario que habla el mismo idioma que el sector privado porque, después de más de 40 años en la Aduana, conoce de memoria dónde se traban los procesos, quiénes los traban y cuánto cuesta destrabarlos.
Su discurso, descontracturado y directo no fue uno más sino que se dio en un contexto eléctrico, marcado por la fuerte polémica en torno a la desregulación de la actividad del despachante de aduana. En un escenario donde el fantasma de que "cualquier don nadie" sea declarante amenaza una profesión que exige entre 3 y 4 años de carrera para matricularse, marca una nueva brecha en el entorno político del gobierno de Javier Milei.
Pero más allá de la pulseada política el director sabe que sin la experiencia de los que saben, el sistema colapsa.
A continuación, el despliegue de los puntos clave de una gestión que busca el upgrade del comercio exterior sin morir en el intento.
Courriers y Marketplace: El fin de la tarifa plana y la caza del CUIT "flojo de papeles"
Velis fue al hueso con la falta de trazabilidad actual en el régimen de courier. Para evitar el colapso aduanero (como admitió que ocurrió en Uruguay), en su momento se autorizó un esquema de contingencia particionando depósitos fiscales generales. Funcionó para frenar el caos físico, pero la caja negra informativa siguió igual.
¿La solución? Una prueba piloto con Amazon para que la plataforma de marketplace cobre los tributos en origen. La intención es dejar atrás el actual régimen de cinco envíos anuales de hasta 400 dólares con tarifa plana. El siguiente paso vendrá con el cruce automático de datos: el solo filtro de CUIT y domicilio fiscal al momento de la compra rebotará a los usuarios no habilitados, ahorrándole un valioso tiempo a los prestadores de couriers privados.
El contraataque de la "Aduana sin papeles" y el fantasma del sistema María
Con un guiño histórico, Velis recordó que él mismo implementó el Sistema María en 1994. Pero estamos en 2026: la tecnología actual permite un upgrade definitivo para avanzar hacia una Aduana 100% digital y en línea, apalancada en los convenios que firmó el año pasado en Washington con el CBP y Homeland Security. La estrategia de ataque es pragmática: empezar la digitalización total por la exportación, un terreno con muchísimas menos intervenciones regulatorias que la importación, ideal para consolidar la primera etapa sin trabar el comercio. Un desafío importante que requerirá de inversión tecnológica tanto en software como en hardware.
Certificación OEA: De pedir "hasta el último orín" a dar devoluciones reales
Acá Velis se puso el traje de despachante y criticó la burocracia interna: reconoció que para certificar como Operador Económico Autorizado (OEA) la Aduana le exige al privado "prácticamente hasta el último orín de la noche" para después no darle absolutamente nada a cambio.
Para romper esta injusticia comercial, anunció acuerdos avanzados (a falta de plasmar en papel) con sus pares de Uruguay y Paraguay. La meta es revolucionaria para el Mercosur: un único escáner compartido donde aduaneros argentinos, uruguayos o paraguayos validen la carga en conjunto. Se busca desterrar la ridícula duplicidad de controles donde una exportación verificada y escaneada en origen vuelve a ser escaneada y abierta de par en par al ingresar a Argentina, reconociendo por fin al OEA como un verdadero "operador confiable".
El freno a los "verificadores creativos" en Canal Rojo
El Director recogió el guante de un reclamo histórico de cámaras como la Federación de Cámaras de Comercio Exterior de la República Argentina (Fecacera): el costo desproporcionado de las inspecciones caprichosas. Detalló que se emitieron directivas estrictas para erradicar las malas praxis en canal rojo, donde algunos verificadores, bajo el argumento de una inspección "exhaustiva", exigían revisar hasta el último paquete del fondo del contenedor. La orden es clara: si la carga amerita un control exhaustivo, este debe realizarse en el depósito del propio importador, una directiva interna que ya recortó un importante sobrecosto que antes los permisionarios de las terminales trasladaban directamente al importador.
El sinsentido de los costos de exportación: "Es ridículo"
En el tramo más picante sobre la competitividad de las PYMEs, Velis no usó eufemismos: calificó de "ridículo" que una exportación con un valor FOB de 14.000 dólares tuviera que afrontar costos logísticos y operativos de 4.800 dólares. Aseguró que ese despropósito ya fue detectado en el cruce de datos y corregido por el organismo para aliviar la mochila del sector exportador.
Guerra a las terminales portuarias por los turnos y el "High Cube"
Para el final, Velis disparó contra el negocio de las terminales portuarias, acusándolas de inventar cargos leoninos. Relató sus cruces con los CEOs de las terminales, tildando de "ridículas" las excusas que ponen para cobrar un recargo por contenedor High Cube cuando la máquina que lo mueve es exactamente la misma que opera uno de 40 pies.
Denunció que las terminales operan como "estacionamientos" que buscan dejar los contenedores "a vivir eternamente" para facturar costos forzosos. Para romper este esquema donde los operadores son "rehenes", Velis anunció junto a su adjunta Eugenia el desarrollo de una turnera oficial validada por la propia Aduana. El objetivo político es directo: terminar con la avivada de obligar a los despachantes a poner empleados a las 3 de la mañana a rogar por un turno y acabar con el "juego de la oca" de las terminales, donde si un camión de la flota falta, te mandan toda la operación para atrás.
Fuente: www.NetNews.com.ar
COMENTARIO
0 comentarios
IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellas pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algun comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.
