Diez minutos críticos en el Paraná y una maniobra que evitó un incidente frente a Atucha
Un granelero de gran porte cargado con más de 43.000 toneladas de maíz perdió su sistema de gobierno mientras navegaba por el Paraná de las Palmas y logró ser controlado a pocos kilómetros de una de las zonas más sensibles del corredor fluvial argentino.
El episodio ocurrió el 24 de abril por la mañana, a la altura del kilómetro 138, cuando el buque Navios Celestial, de bandera panameña y 190 metros de eslora, sufrió una falla en la bomba del servomotor que dejó al timón fuera de servicio. La embarcación navegaba aguas abajo con destino a Marruecos tras haber zarpado desde Arroyo Seco.
A partir de ese momento, cada decisión se tomó contra reloj. A menos de tres kilómetros aguas abajo se encuentra la zona de las centrales nucleares de Atucha, en un tramo donde el río presenta curvas pronunciadas y un canal de navegación cuyo ancho útil se reduce considerablemente, obligando a buques de gran porte a pasar muy cerca de las márgenes con escaso margen de maniobra.
Sin control de timón, la conducción del buque quedó limitada al uso del motor, las anclas y la propia dinámica de la corriente. En ese contexto, el práctico a bordo llamó al capitán, envió al personal a la proa y ordenó la alarma general para poner a toda la tripulación atenta y a resguardo. Seguidamnete coordinó una maniobra para reducir la velocidad, evitando el ingreso a la conocida Vuelta de Atucha reposicionando la embarcación en una zona segura.
La operación incluyó máquina atrás, aprovechamiento de la corriente para asistir el giro y el uso de un ancla para estabilizar el buque. Finalmente, el Navios Celestial logró quedar detenido próximo a la margen derecha sin registrar daños en el casco, la carga ni el entorno.
Actualmente, el buque permanece fondeado en condición segura, a la espera de las actuaciones de la Prefectura Naval Argentina y de las reparaciones necesarias para retomar su navegación.
Un sistema que depende de decisiones en minutos
Más allá del incidente puntual, el episodio vuelve a poner en foco la complejidad operativa de la Vía Navegable Troncal, eje por donde se canaliza la mayor parte de las exportaciones agroindustriales del país.
En estos entornos, donde conviven tráfico intenso, limitaciones físicas del canal y proximidad a infraestructuras sensibles, la capacidad de respuesta ante fallas críticas no depende únicamente de los sistemas del buque, sino del conocimiento aplicado en tiempo real sobre cada tramo del río.
La combinación de factores como corriente, profundidad, ancho útil y comportamiento del buque, definen escenarios donde una decisión tomada en minutos puede evitar consecuencias de alto impacto logístico, ambiental y operativo.
Esta es la noticia que no llegó a ser tapa en los medios internacionales. A diferencia de incidentes que escalan y generan interrupciones visibles en el comercio global, muchos eventos de este tipo quedan fuera del radar cuando se resuelven sin consecuencias. Sin embargo forman parte de la dinámica cotidiana de una vía navegable que opera al límite de su capacidad y donde cada tránsito implica variables técnicas y riesgos que no siempre son perceptibles desde la costa o captadas y viralizadas por usuarios en las redes sociales.
El mejor desenlace es que no haya nada que contar.

Fuente: www.NetNews.com.ar
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