2026: un mundo en tensión donde la energía volvió a mandar
Por Rafael Teodolí GuerolaEnergy Business Development Executive |Strategic Partnerships.Benidorm, Alicante, España
El arranque de 2026 dejó algo muy claro: el mundo no está entrando en una etapa de calma. Al contrario. Conflictos, tensiones diplomáticas, crisis regionales y disputas entre potencias se superponen en un escenario cada vez más inestable. Y detrás de buena parte de ese ruido hay un factor común que lo atraviesa todo: la energía.
Petróleo, gas, electricidad, minerales, renovables. Hoy la energía no solo mueve autos, industrias y ciudades. Mueve decisiones políticas, alianzas militares y estrategias de poder. Entender lo que pasa en el mundo es, en gran medida, entender qué pasa con la energía.
Oriente Medio: cuando el mercado tiembla antes de que falte un barril
Oriente Medio sigue siendo el corazón sensible del sistema energético global. Las tensiones persistentes entre Irán, Israel y sus aliados no derivaron en una guerra abierta en este comienzo de año, pero mantienen al mundo en vilo.
¿Por qué importa tanto lo que pasa allí? Porque por esa región circula una parte enorme del petróleo que consume el planeta. Y en energía, muchas veces el miedo pesa tanto como los hechos. No hace falta que se cierre un pozo o se bloquee un estrecho para que los precios suban. Basta con que el mercado perciba que algo podría pasar.
"no basta con producir energía limpia, hay que poder sostener sistemas estables"
Por eso, cada amenaza, cada ataque puntual o cada movimiento militar se traduce casi de inmediato en volatilidad. El petróleo no solo refleja oferta y demanda. Refleja temores geopolíticos.
América Latina vuelve al centro del mapa
Durante años, América Latina pareció quedar en segundo plano dentro de la gran geopolítica. 2026 marca un cambio. Los acontecimientos recientes en Venezuela devolvieron a la región al foco internacional y reabrieron debates incómodos: soberanía, control de recursos, seguridad energética y rol de las potencias.
No es casual. Venezuela concentra las mayores reservas de petróleo del mundo. Cada giro político impacta sobre inversiones, sanciones, flujos comerciales y precios. Lo que ocurre allí no es solo un tema local: repercute en refinerías, mercados y gobiernos de medio planeta.
La energía vuelve a demostrar que transforma a los países con recursos en piezas clave de un tablero mucho más grande.
Europa: la transición no es tan simple
Europa apostó fuerte por las energías renovables y por reducir su dependencia de los combustibles fósiles. Sin embargo, 2026 encuentra al continente enfrentando un problema inesperado para muchos: no basta con producir energía limpia, hay que poder sostener sistemas estables.
Redes eléctricas saturadas, infraestructura vulnerable, apagones, riesgos de sabotaje y altos costos de respaldo muestran que la transición es mucho más compleja de lo que sugerían algunos discursos.
La gran preocupación ya no es solo de dónde viene la energía, sino si el sistema es capaz de garantizar suministro continuo para industrias, transporte, centros de datos y ciudades cada vez más electrificadas. La geopolítica europea ya no gira solo alrededor del gas, sino alrededor
de la resiliencia de su sistema eléctrico.
"Estados Unidos, China y Europa ya no compiten solo por pozos, sino por minas, plantas de procesamiento, cadenas industriales y patentes"
La nueva carrera: minerales, tecnología y control del futuro
Mientras el mundo instala paneles solares y aerogeneradores a ritmo récord, los combustibles fósiles siguen siendo imprescindibles. La transición avanza, pero no reemplaza: se superpone. Y además abre un nuevo frente de disputa. Baterías, autos eléctricos, redes inteligentes y
almacenamiento masivo necesitan litio, cobre, níquel, cobalto y tierras raras. Estos materiales se están convirtiendo en lo que fue el petróleo en el siglo XX: recursos estratégicos. Estados Unidos, China y Europa ya no compiten solo por pozos, sino por minas, plantas de procesamiento, cadenas industriales y patentes. El poder energético del futuro no se medirá solo en barriles, sino en capacidad tecnológica y control de materiales críticos.
Del petróleo a la electricidad: cambia el campo de batalla
Uno de los rasgos más interesantes de este 2026 es que el mundo parece tener petróleo suficiente, pero empieza a notar algo nuevo: la verdadera escasez puede estar en la electricidad confiable.
Redes débiles, falta de almacenamiento y dependencia de climas extremos están convirtiendo a la infraestructura eléctrica en el nuevo cuello de botella. Esto desplaza la disputa geopolítica hacia otro terreno: interconexiones, centrales nucleares, respaldo térmico moderno,
ciberseguridad y control de redes.
La energía ya no es solo una materia prima. Es un sistema completo que puede volverse arma, presión o ventaja estratégica.
La energía volvió a ordenar el mundo
Si algo deja este comienzo de año es una certeza: la energía volvió a ocupar el centro del poder global. Está detrás de conflictos, de pactos, de sanciones y de inversiones multimillonarias. Define quién depende de quién. Quién negocia. Quién presiona. Para países como Argentina, con recursos en gas, petróleo no convencional, renovables y potencial en hidrógeno, este escenario representa una oportunidad y un riesgo. Porque en el
mundo que se está configurando, no alcanza con tener energía. Hay que saber convertirla en desarrollo, industria y posicionamiento internacional.
La geopolítica del siglo XXI no se escribe solo con ejércitos y tratados. Se escribe, cada vez más, con energía
Fuente: www.NetNews.com.ar
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