Lunes, 21 de Septiembre de 2020 | 15:23

Basta de esperar: necesitamos una Ley de Humedales

Mientras la inacción de los gobiernos en materia ambiental se renueva con cada elección, la Fundación Vida Silvestre alzó su voz luego del escándalo que son los incendios en el Delta "recién cuando las grandes urbes se ven afectadas toma relevancia la importancia de estos humedales con sus pastizales y bosques nativos asociados"

 

Los incendios en el Delta se vienen registrando desde principios de este año y es probable que no se hubieran visibilizado con tanta magnitud de no ser por el humo en Rosario: recién cuando las grandes urbes se ven afectadas toma relevancia la importancia de estos humedales con sus pastizales y bosques nativos asociados. Sin embargo, el fuego puesto en primer plano como el problema ambiental de esta zona del delta, esconde los otros factores más importantes que no son tan evidentes y que inciden y afectan el comportamiento de estos sistemas naturales, como la transformación de los sistemas hídricos y la conversión de humedales para actividades agropecuarias, forestales o aquellas relativas a la expansión urbana.

El humo nos pone el problema en nuestras narices. Es la oportunidad para de una buena vez abordar el tema con seriedad a nivel nacional con la participación de todos los sectores con especial atención en las comunidades locales, entendiendo que se requieren medidas integrales para que el problema que hoy vemos en el Delta no se repita. Esto implica la regulación de la conservación, protección y uso de los humedales. Necesitamos  frenar y revertir la transformación de estos ecosistemas y adoptar buenas prácticas productivas adecuadas a cada región que no sólo detengan la degradación sino que impulsen la restauración del humedal. Para ello precisamos considerar también las emisiones generadas por el uso del fuego; es necesario un manejo sustentable real compatible con la conservación de los recursos naturales. Asimismo, es menester la correcta implementación de la Ley de Bosques y la ampliación de la superficie de áreas naturales protegidas que ponga el foco en los pastizales y humedales histórica y sistemáticamente olvidados.

     

La Argentina cuenta con cerca de 600.000 kilómetros cuadrados de humedales (más del 20% de su territorio), incluyendo ambientes tan diversos como lagunas, mallines y turberas, pastizales inundables, bosques fluviales, esteros, bañados y zonas costeras estuariales y marinas, entre otros. 22 de ellos son sitios Ramsar, o humedales de importancia internacional, entre los que se encuentran el Delta del Paraná (Santa Fe y Entre Ríos), Humedales de Península Valdés (Chubut), y la Reserva Ecológica Costanera Sur (Ciudad Autónoma de Buenos Aires), así como la Bahía Samborombón (Buenos Aires), entre otros. Estos ecosistemas son muy valiosos dado que son los ecosistemas con más biodiversidad del planeta, y actúan como esponjas, absorbiendo agua de lluvia y liberándola lentamente. Es por ello que son esenciales para la regulación de inundaciones y la provisión de agua. Además, sirven como depuradores naturales ya que filtran químicos y sedimentos y neutralizan bacterias dañinas al tiempo que proveen de numerosos productos, entre los que se incluyen pescado, maderas, forraje, plantas medicinales, entre otros. En la actualidad, se evidencia un aumento en la degradación y la pérdida de estos ecosistemas. No podemos seguir permitiendo su destrucción. Necesitamos protegerlos ahora.

Contando con una Ley de Humedales, será posible que tanto la autoridad nacional ambiental (El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación) como las autoridades ambientales de cada jurisdicción lleven adelante acciones de manejo y uso sustentable, protección y restauración de los humedales en el marco de sus competencias, para lograr así mantener y disfrutar de estos vitales ecosistemas. En esa línea, desde Fundación Vida Silvestre Argentina consideramos que una ley de humedales debe contener como mínimo los siguientes componentes para que sea efectiva su implementación: en primer lugar,

  • definición de humedal debe ser la acordada en 2016 en el marco de un taller participativo entre expertos y organismos estatales.
  • Inventario Nacional de Humedales que sea realizado de manera ágil.
  • Ordenamientos Territoriales realizados a nivel provincial y sancionado por los parlamentos provinciales producto de procesos participativos serios. El tiempo que lleve realizar el Inventario y el Ordenamiento debe ser regulado de manera especial para evitar el avance sobre los humedales.
  • La ley debe contar con fondos, los cuales deben ser destinados principalmente para el pago por los servicios ecosistémicos que proveen los humedales.

    


Celebramos el debate para regular la protección, restauración y uso sustentable de los humedales para su conservación. Sin embargo, este debate pone de manifiesto que la Argentina adeuda una Ley integral de Ordenamiento Ambiental del Territorio (OAT), en lugar de continuar regulando de manera separada ecosistemas que conviven (bosques, humedales, glaciares, etc). Esta regulación de humedales es una pieza clave que debe aportar a esa Ley integral de OAT.

Es importante entender que humedales, bosques, pastizales y toda su biodiversidad acompañante que proveen servicios eco-sistémicos esenciales para el desarrollo de nuestra vida, conviven. Segmentar mediante normativas la regulación del territorio, es positivo pero parcial.

 

Fuente: www.NetNews.com.ar

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