Jueves, 25 de Julio de 2024 | 01:21
Política Energética

Hay necesidad y urgencia para recuperar la actividad energética

Emilio Apud Por Emilio Apud
Ingeniero Consultor, ex Secretario de Energía y Director de YPF

Si existe un sector de la economía en el que el populismo provocó estragos es el energético.

 

 

Los 4 años de mejoras durante el gobierno de Macri fueron neutralizados por los cuatro gobiernos kirchnerista. El sector hoy encierra la paradoja de contar con recursos energéticos a escala global, tanto por su magnitud como calidad, pero sin embargo es una pesada carga para las cuentas públicas y la economía toda.

 

La causa principal de este oxímoron fue la fijación de precios políticos a los productos y servicios energéticos ajenos a los costos económicos locales y a los precios internacionales que se rigen por las reglas de mercado de las commodities.

 

Debido a este irresponsable proceder hubo una inapropiada transferencia de recursos económicos del sector energético a sus usuarios mediante una expropiación ilegal de renta que redundó en una descapitalización del sector por falta de inversiones que afectó por lo tanto a la calidad y disponibilidad de energía en sus formas usables.

 

Las consecuencias palpables fueron los montos dilapidados en subsidios, más de 160.000 millones de dólares y el déficit crónico de la balanza comercial de energía, además de escasez de productos manifestada por los cortes de luz, falta de naftas y Diesel y desabastecimiento de gas al sector productivo.

El kirchnerismo, en pos de una intervención parasitaria, a partir de 2003 comienza a modificar los marcos regulatorios establecidos a principio de los 90 que fueran tan beneficiosos para el desarrollo del sector que durante 10 años generó divisas, terminó con los cortes y faltantes y generó inversiones genuinas, todas a cargo del sector privado, que pudo funcionar en ese acotado período con mínima intervención estatal y con regla de juego claras y sostenibles.

Para realizar esos cambios regulatorios, con una pátina de legalidad, debió recurrir a DNUs amparado en la sempiterna ley de Emergencia Económica aplicada sin motivo alguno salvo el intervencionista, en un momento de bonanza económica, con superávits gemelos, como sucedía en 2003 luego del ajuste brutal efectuado en el efímero mandato de Duhalde.

 

“Argentina puede perder una gran oportunidad de desarrollo y riqueza si no logra ser competitiva en el mercado mundial de petróleo y gas en los próximos 10 años”

 

 

Las centenas de regulaciones introducidas para respaldar una intervención creciente del gobierno en el sector energético redundó en una maraña de decretos, resoluciones y leyes que después de 20 años hacen que el principal decisor en la industria energética sea el Estado. Pero un Estado en quiebra, sin capacidad de endeudamiento, sin financiación propia y sin divisas, elemento este indispensable en la actividad energética. El único recurso para respaldar parcialmente sus decisiones políticas en el sector fue la emisión de moneda que, al no contar con respaldo genuino, terminó pagando la sociedad a través de la inflación.

 

Es decir, con el intervencionismo en los precios vía subsidios, el gobierno le manoteaba recursos económicos al sector energético, se los pasaban transitoriamente a la gente que finalmente los perdía con creces por la inflación producida por la emisión espuria y la caída de la calidad de los servicios por falta de inversiones no previstas en los subsidios.

Ahora es necesario revertir este dislate crónico. Mediante las reformas que está planteando el gobierno del presidente Milei a través del necesario y urgente DNU y del paquete de Proyectos de Ley que presentó al Congreso, se va a restablecer la normalidad en sector. Esto significa ni mas ni menos que la actividad energética genere divisas, inversiones privadas y un abastecimiento de energía al mercado doméstico, abundante segura y económica.

 

Sin embargo, no debería conformase el actual gobierno con el mercado local que es ínfimo en relación con los recursos.

 

El sector energético mundial está encarando un cambio de paradigma revolucionario. Ha pasado de una situación de escasez a otra de abundancia, cambio producido principalmente por la transición energética global hacia el “Net Zero” o prescindencia de los combustibles fósiles. Esa transición llevará entre 40 y 50años, plazos inevitables si tenemos en cuenta que hay que convertir la matriz energética actual con 80% de hidrocarburos, a otra de 0 %. Es decir que todo recurso hidrocarburífero que no se haya monetizado en ese período quedará sin valor en los yacimientos.

Argentina puede perder una gran oportunidad de desarrollo y riqueza si no logra ser competitiva en el mercado mundial de petróleo y gas en los próximos 10 años. Todos los países petroleros ya lo entendieron y están bregando por una porción de ese perentorio mercado de la transición energética.

Nuestro país, por el intervencionismo estatal, hoy no tiene experiencia en el desarrollo comercial de mercados internacionales ni acceso a las ingentes inversiones requeridas. Por estas razones sería un error que el gobierno se concentrara solamente en sanear un sector que atiende históricamente a un minúsculo mercado local y algo del regional. Debe encarar urgentemente la exportación a nivel global apuntando a contratos de largo plazo.

Pero, para que eso sea factible no basta con ordenar al sector energético, es necesario también equilibrar la macro y fundamentalmente cambiar la histórica actitud pasiva de nuestra Cancillería por otra más activa en política y comercio internacional.

 

Esos cambios dotarán al país de las herramientas que permitirán acelerar el proceso de recuperación de la confianza, condición sine qua non para que vuelvan las inversiones. El tiempo nos juega en contra.

 

 

 

Artículo publicado en la revista DESAFÍO EXPORTAR de enero

Fuente: www.NetNews.com.ar

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COMERCIO EXTERIOR | 16.07.2024

El comercio exterior argentino durante el primer semestre del 2024

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Informe realizado por la Cámara de Importadores de la República Argentina.

A mediados de 2024, la economía argentina se encuentra en un proceso de normalización de sus principales variables, debido – en gran medida - a la contracción fiscal y monetaria. El comercio exterior registró una significativa recuperación de las exportaciones en lo que va del año, por el impulso del sector agroindustrial, y una baja de las importaciones, derivada de la caída de la actividad económica.